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– No enviar CV tipo: dedicar unos minutos a analizar la oferta laboral, intentar entender qué contenido quiere ver el reclutador en el documento. Actualmente además, la Inteligencia Artificial que se aplica en algunos procesos de selección, se orienta a filtrar por algoritmos, lo que requiere poner atención en colocar palabras claves que se incluyen en el aviso, para integrar así un “lenguaje común” entre oferta y postulante.
– Plantear el CV desde un formato sencillo pero profesional. Evitar colores o diseños que puedan desviar la atención del reclutador; Sacar la foto o cambiarla, cuidando que sea la adecuada (ideal de estudio o similar, vistiendo de manera formal); Revisar la extensión, destacar aquellos roles más recientes en desmedro de extenderse en aquellos cargos de mayor antigüedad o menor pertinencia para la posición a la que se quiere postular; Extremadamente importante es revisar la otrografía y redacción, pues dice mucho sobre el nivel cultural de la persona (que nada tiene que ver con el poder adquisitivo, dicho sea de paso); Evitar el abuso de palabras comunes como conceptos al momento de describirnos, especialmente si son competencias que no se requieren y, obviamente, que no nos describen fielmente (“proactividad”, “liderazgo”, etc.)
– Se valora la exposición del contenido desde una mirada estratégica. Esto quiere decir, evitar un mero punteo de funciones y privilegiar describir los cargos desde su objetivo central y relevancia para la organización. Pueden exponerse más abajo las tareas relevantes y finalmente logros, los que en ciertos casos se recomienda expresar en indicadores que hayan “movido” positivamente la aguja en los resultados de la organización.
– Menos es más: a no ser que se solicite, evitar incluir coordenadas de personas que pueden dar referencias, detallar cursos de capacitación poco atingentes, viajes realizados, nombre y edad de los integrantes de la familia, etc.
– Pretensiones de renta sólo se incluyen si se solicita en el aviso. Evitar consignar “de acuerdo al mercado”, “conversables” o expresar una suma en un rango demasiado amplio. Siempre es ideal ser coherente con el propio valor que nos da el mercado, el que suele ser consistente con la compensación que hemos recibido en los últimos años y con la complejidad de los roles asumidos. No perder de vista ajustarlo a la realidad de la industria y momento país. Si aun así se tienen dudas, revisar estudios de renta actualizados, los que generalmente se encuentran disponibles en la red. Evitar siempre hacer un cálculo antojadizo de cuál puede ser la remuneración asociada, por el sólo hecho de que el nombre del cargo incluye funciones de jefatura / supervisión.
– Finalmente, es necesario apropiarse del CV, pues de lo contrario sólo llega a ser una buena declaración de principios: transmitir seguridad sin dejar de lado la humildad; buscar ejemplos concretos que sustenten las competencias que busca la organización; recordar fechas e hitos relevantes; recalcar las ganas de aportar y aprender; dar cuenta de una motivación robusta y consistente a través de indagar en aspectos de la compañía vinculados con cómo esta respecto de su competencia y los valores que la definen, etc.