El hecho de que algunos reclutadores perseveren en preguntar al cliente, si el contactar mujeres en edad fértil para una posición determinada, será un inconveniente para el desarrollo de los planes o proyectos del área demandante, es una discriminación forzosa, extemporánea, absurda y antojadiza.
Hoy en día la corresponsabilidad, la planificación familiar, y el derecho a decidir sobre aspectos de la vida personal como la maternidad / paternidad, no debieran ser obstáculo para un óptimo desempeño laboral, ni menos como modo de excusa por la ausencia “forzada” en período pre/post natal. Ejemplos hay por montones y los veo todos los días, de profesionales que se organizan, que anticipan, que dejan sucesores/as y que incluso se mantienen alertas, dentro de sus posibilidades, para atender urgencias mientras cuidan a sus hijos. Este “paréntesis familiar”, en nada afecta a sus carreras, ni menos a las organizaciones conscientes de la necesidad de propiciar espacios de desarrollo integral para que sus colaboradores/as se sientan comprometidos con objetivos de largo plazo.
Trabajar para empresas internacionales, donde cualquier tipo de discriminación es rechazada de plano, así como en base a la experiencia de países donde el post natal es realmente compartido, hace toparse de lleno con nuestro estilo aún provinciano en materia de definición de roles de género y “perfil del candidato ideal”. Lo positivo es que vamos mejorando, y ya se vislumbra una curva de desarrollo profesional cada vez más equivalente entre hombres y mujeres sub 40, dando cuenta de una generación que realmente trabaja en equipo, en todos los planos de la vida.